Herida luminosa
En el corazón abierto de la noche
una herida luminosa me llama,
me pongo de rodillas
para beber su fuego.
Arde la sombra, canta el cuervo,
se abre la grieta del tiempo,
y en su resplandor
se confiesa el silencio.
una herida luminosa me llama,
me pongo de rodillas
para beber su fuego.
Arde la sombra, canta el cuervo,
se abre la grieta del tiempo,
y en su resplandor
se confiesa el silencio.
— Dovs